América Central, integrada por los países Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, es una de las regiones más propensas a sufrir desastres en el mundo. Ubicada en el "Cinturón del Fuego" circumpacífico, con una masa territorial angosta, bañada por el océano Pacífico hacia el oeste; y al este, por el océano Atlántico y el Mar Caribe, con una diversa morfología compuesta por altas montañas, ríos y volcanes, valles entre montañas y planicies aluviales y grandes zonas costeras; en general decimos, la geografía de América Central la predispone a la incidencia de un amplio número de amenazas naturales: huracanes, terremotos, inundaciones, sequías, deslaves, erupciones volcánicas, entre otros.
Los desastres en la región centroamericana, lejos de disminuir han aumentado progresivamente durante las tres últimas décadas con un crecimiento anual estimado en el 5%; de 101 eventos catastróficos en la década de 1970 a 1980, ocurrieron 418 eventos en el período de 1980 al 2000. Siguiendo las estimaciones económicas realizadas por instituciones regionales e internacionales, entre 1970 y 2002, las pérdidas económicas generadas por los desastres en la región han superado los 10 mil millones de dólares, lo que equivale a decir que en los últimos 32 años la región ha perdido un promedio anual superior a los 318 millones de dólares.
Dentro de la región de Centro América, Guatemala, tiene, como se ha mencionado ya, exposición a muchas amenazas tales como: sismos, ocasionados por la confluencia de las placas tectónicas Cocos, Norteamérica y Caribe; erupciones volcánicas, por la constante actividad de los volcanes Pacaya, Fuego, Tacana y Santiaguito; huracanes que se originan en los dos océanos (de acuerdo con información actualizada de los patrones de circulación de la atmósfera y del océano, obtenidos en abril de 2011, se espera que en la temporada de lluvias 2011 se formen 30 ciclones tropicales con nombre, 16 de ellos en el Océano Atlántico y 14 en el Océano Pacífico, cuyas trayectorias aún no es posible determinar); lo que nos hace pensar en lluvias extremas que provocan desprendimientos de tierra; además se presentan sequias y, consecuentemente, el peligro que representan los incendios forestales. Por otro lado, la evidencia muestra que el cambio climático es un problema real con efectos ya evidentes para los guatemaltecos; por lo tanto, iniciar acciones cuanto antes es fundamental para que en un futuro cercano la capacidad de respuesta sea lo mejor posible...